La Muerte viene del cielo

El granizo no es agua solamente. Tiene un combo de metales pesados y tóxicos q demuestran q la GEOINGENIERIA climática nos está envenenando

Alertas amarilla y naranja por tormentas y granizo: las provincias  afectadas - Noticias - Cadena 3 Argentina

Informe sobre la composición química y características fisicoquímicas del granizo gigante caído en el año 2025 en Funes, Prov. Santa Fe, Argentina.

 

 

Gestión de muestras: Ramiro Salazar, Nahuel Montaña, Pablo Serrano y Jesús Ciavatti

Lugares de análisis: Patagonia Instrumental, Greenlab y JLA Argentina S.A.

Autores: Marcela Sangorrín, Lorena Diblasi, Juan José Cinalli

 

 

Introducción:

La formación de granizos gigantes es un fenómeno meteorológico poco común que tiene consecuencias devastadoras en zonas habitadas. Este peligro se ha presentado con mayor frecuencia y tamaño en los últimos años, por lo que es necesario comprenderlo mejor. El mecanismo generalmente aceptado, es que el gran tamaño se da por un proceso similar a la formación de granizos más pequeños, pero con una duración excepcional y corrientes ascendentes más intensas. Evidencia reciente sugiere que factores bióticos (bacterias) y abióticos (iones, fibras, energías, geoingeniería) influyen en el crecimiento de estos trozos de hielo inusualmente grandes (Kozjek, 2023).

Nuestro sistema climático se está descontrolando. Si bien existen innumerables factores causales e innumerables formas de daño antropogénico al sistema climático, muchos caminos en esta ecuación conducen directamente a los programas globales de modificación climática en curso. La nucleación artificial química de hielo se utiliza constantemente en los programas encubiertos de modificación del clima (Wigington, 2014; Geaves, 2025). El uso de estos materiales enfría las nubes y, por lo tanto, la masa de aire bajo ellas. Pero ¿qué ocurre cuando estos elementos artificiales provocan la formación de hielo a temperaturas muy superiores a las habituales, en concentraciones mucho mayores y mucho antes de lo que habría ocurrido durante el desarrollo de una tormenta?

La modificación climática global es una máquina descontrolada y desquiciada. Actualmente, no existe un clima verdaderamente natural. Todo está contaminado por el ataque descontrolado de la geoingeniería que se ha desatado sobre el planeta Tierra. Los ingenieros climáticos seguirán creando condiciones cada vez más extremas (Wigington, 2015). Se prevén tormentas de granizo mucho más frecuentes y granizos excepcionalmente grandes. La Antártida se llenó de hielo, pero nos dicen que es parte del “calentamiento”, se esmeran en presentar cada “fenómeno inesperado” bajo la carátula del cambio climático y con explicaciones que no tienen sentido (Perfil, 2026).

Se ha producido en las últimas décadas un aumento del 84 % en los daños causados por tormentas de granizo y este incremento sigue en aumento. Existen otros ejemplos recientes de “bolas de hielo” sin precedentes creadas mediante la pulverización artificial/química masiva de elementos nucleantes (Geoen, 2015).

Las partículas pueden ser absorbidas por las corrientes ascendentes de las nubes convectivas, actuando como núcleos de condensación de nubes (CCN) o partículas nucleantes de hielo (INP), esenciales para la formación del granizo. El tamaño de las partículas y la composición química influyen en la eficiencia de la nucleación y la tasa de

 

crecimiento dentro de los granizos (Fajardo et al., 2016). Estudios previos han investigado la composición y las propiedades del granizo utilizando diversas técnicas para determinar sus componentes químicos. Por ejemplo, Šantl-Temkiv et al. (2013) analizaron granizos de una tormenta eléctrica en Eslovenia, donde se determinó del carbono orgánico disuelto y el nitrógeno total disuelto en granizos. Más recientemente, Kozjek et al. ( 2023 ) ampliaron el análisis del granizo en Eslovenia mediante la identificación de partículas fibrosas y abióticas en granizos fundidos. Por otro lado, Santoyo et al. (2002), Samiha et al. (2018) y Li et al. (2018) examinaron los constituyentes en granizos fundidos en España, Bangladesch y China respectivamente. En sus estudios, se compararon las concentraciones de diferentes iones.

La concentración de iones solubles en agua, metales y metaloides en granizos fue investigada por primera vez en América del Sur por Beal et al. (2021), quienes analizaron muestras de granizo de la triple frontera de Paraná, Brasil y Argentina mediante cromatografía iónica y espectrometría de masas con plasma acoplado inductivamente. Encontraron que el nitrato, sulfato y potasio eran los iones más abundantes en sus muestras e interpretaron que estaba relacionado con las actividades agrícolas de regiones no locales a través del transporte de larga distancia. Sin embargo, no se puede desconocer que el manejo del clima también puede influir fuertemente.

Hace años se viene realizando la siembra atmosférica de químicos, ya sea para intentar modificar las condiciones naturales de una tormenta puntual, o manejar factores climáticos de forma permanente, sistemáticamente se dispersan partículas metálicas y diversos compuestos químicos en el cielo de Argentina. Existe documentación en uno de los sitios más importantes a nivel mundial que investiga los proyectos de geoingeniería en el mundo, que incluye en su mapa mundial de operaciones de modificación del clima, a Mendoza y a Argentina desde fines de la década del 50 (Monitor de geoingeniería, 2026). La intervención artificial e ingeniería del clima, lamentablemente se está ejecutando a múltiples niveles en nuestro país, no es inocua ni ética bajo ningún punto de vista, por más que quienes la propician y defienden quieran minimizar sus riesgos y efectos reales (Sustersic, 2024).

La siembra de nubles con núcleos artificiales debería tender a aumentar la cantidad de pequeñas partículas de hielo que compiten por las gotas superenfriadas disponibles (Schüler 2024). Ya se han detectado elementos nucleantes en numerosas pruebas de laboratorio de nieve, como son: aluminio, bario, cloruro y cobre (Geoen, 2015). Por lo tanto, la siembra debería resultar en una reducción del tamaño promedio de los granizos. También es posible que si una tormenta de granizo se sobresiembra con una cantidad extremadamente grande de núcleos de hielo, la mayoría de las gotas superenfriadas en la nube se nucleen, por lo tanto, esto provocaría el crecimiento de los granizos gigantes (Hobbs, 2000).

En abril del 2025 en la ciudad de Funes, Prov. de Santa Fe, Argentina, la población fue sorprendida por una tormenta de granizo gigante y que no se derretía a pesar de los 27°C que se registraron a las pocas horas. A raíz del interés de los vecinos de saber el origen de estos granizos gigantes, se solicitaron estudios en tres laboratorios privados: Greenlab (Rosario), JLA (Córdoba) y Patagonia Instrumental (Rosario), los cuales fueron financiados por donaciones de muchos ciudadanos de todo el país. Este informe presenta los análisis de las muestras de granizo para identificar sus características fisicoquímicas, así como la presencia de micropartículas y elementos inorgánicos, para contribuir al entendimiento de la composición de los granizos gigantes caídos en la ciudad de Funes.

 

2.  Materiales y métodos

  • Muestras:

Las muestras fueron recibidas de las zonas de muestreo (Figura 1) por los diferentes laboratorios siguiendo rigurosos protocolos de limpieza y esterilización para evitar contaminaciones. Las muestras de granizo se descongelaron y acondicionaron para los distintos análisis. Se utilizaron vasos de precipitados para la manipulación inicial de las muestras líquidas.

Para garantizar la pureza de las muestras y evitar la contaminación cruzada, todo el proceso se llevó a cabo en una cámara de esterilización con un 95% de limpieza, utilizando UVC a 135 nm, saturación de ozono y una temperatura controlada de 30°C ± 0.1°C.

 

 

 

 

MUESTRAS

M1 – Calle La siesta M2- Calle Echeverría M3 – Calle Vieytes

TOMA DE MUESTRAS:

Nahuel Montaña Pablo Serrano Jesús Ciavatti

 

 

 

Figura 1: Mapa de la localidad de Funes, Santa Fe, Argentina y muestreos de granizo.

 

 

2.2  Determinación de pH:

El pH de las muestras se midió utilizando un pHmetro con control de temperatura a 25°C y una precisión del 0.1%. Para constatar los resultados, se emplearon dos tipos de tiras reactivas.

2.3  Determinación de Punto de Ebullición:

El punto de ebullición se determinó preparando una placa de calentamiento digital. La muestra se colocó en un tubo de ensayo, el cual fue insertado dentro de un vaso de precipitado de 250 ml. Este vaso de precipitado, actuando como baño térmico, fue el que se calentó directamente sobre la placa, garantizando así la precisión y evitando variaciones bruscas de temperatura durante el proceso de medición (Figura 2). La temperatura de la muestra se midió con un termómetro de precisión de inmersión, acoplado mediante pasta térmica para asegurar una correcta transmisión térmica. La medición se realizó a una presión atmosférica de 1015,3 hPa. Se confirmó la lectura con un termómetro digital.

 

Figura 2: Placa de calentamiento digital con termómetro de precisión de inmersión para la determinación de punto de ebullición

 

 

2.4  Determinación de Punto de Congelación:

Para determinar el punto de congelación, la muestra se colocó en una placa de Petri de borosilicato de 60 mm. La placa con la muestra se introdujo en una cámara de frío programable (Figura 3). El punto de congelación fue registrado a una presión atmosférica de 1011 hPa.

Figura 3: Cámara de frio programable para la determinación de punto de congelación.

 

 

2.5  Observación Microscópica y Calibración:

Las muestras fueron preparadas sobre portaobjetos utilizando micropipetas de precisión para la toma de alícuotas. Se emplearon cubreobjetos para las preparaciones húmedas. Otras muestras se secaron en una cámara de deshidratación controlada a 30°C durante 6 horas en un área limpia (Figura 4).

 

Figura 4: Portaobjeto con muestra deshidratada para los análisis al microscopio

 

 

Las observaciones se realizaron utilizando un microscopio óptico con objetivos de diferentes aumentos (Figura 5). Las observaciones se realizaron tanto con luz blanca, como con luz UV en un rango de 360 a 385 nm. Para la calibración de las imágenes y la determinación de tamaños, se utilizó un hilo de oro de 10 µm para calibrar el campo de visualización del microscopio. Esta calibración permitió generar una cuadrícula con líneas verdes superpuestas en las imágenes, a partir de la cual se pudo calcular el tamaño de los elementos observados. Cada división de la cuadrícula representaba 10 µm, y un cuadrante total de 81 µm, todo a una magnificación de 400x.

Figura 5: Cuadricula para la medición de tamaño de las partículas con luz UV.

 

 

2.7 Detección de elementos químicos por ICP-MS (Espectrometría de Masas) e ICP-OES (Espectrometría de Emisión Óptica).

Con estas metodologías se puede analizar casi el 95% de la tabla periódica. La principal ventaja frente a otras metodologías es su alta sensibilidad (bajos límites de detección) y simultaneidad (varios elementos detectados en el mismo análisis). Se pueden determinar la mayoría de los elementos químicos de la tabla periódica, exceptuando algunos de masa atómica baja y los de mayor masa atómica que el uranio. En este trabajo el análisis de azufre, flúor y cloro fueron detectados en Laboratorio GREENLAB como sulfato de azufre, fluoruros y cloruros por métodos normalizados para el análisis de aguas potables y residuales APHA-AWWA-WEF (USA).

Las principales diferencias entre ICP-MS (Espectrometría de Masas) e ICP-OES (Espectrometría de Emisión Óptica) radican en la sensibilidad, el límite de detección y la técnica de medición. ICP-MS es superior para ultra-trazas (partes por billón/trillón, ppt) y análisis isotópico, mientras que ICP-OES es mejor para concentraciones altas (ppm) y

 

muestras con matriz compleja. La ICP-MS se realizó en el laboratorio JLA (Córdoba, Argentina) y el ICP-OES se realizó en el laboratorio de GREENLAB (Rosario, Argentina) (Figura 6). Las muestras que se analizaron en el ICP-MS se concentraron 50 veces antes de la medición.

 

 

 

Figura 6: Equipo ICP-OES del laboratorio GREENLAB (A), equipo ICP-MS de JLA (B)

 

 

Las muestras se conservaron refrigeradas entre 8 y 11 °C desde el momento de la recepción hasta el día de la digestión. Se agitaron mediante vórtex para asegurar la homogeneidad antes de la toma. Los estudios fueron realizados por el personal técnico a cargo de los equipos.

 

 

3.  Resultados y discusión

  • Características Generales del Granizo:

El granizo presentó un aspecto visual aparente normal y sin impurezas notorias a simple vista. Su tonalidad era blanca opaca, con signos de microburbujas. El tamaño medio de los fragmentos osciló entre aproximadamente 1,2 a 1,7 cm, con una forma esférica y lisa, sin protuberancias notables. La disposición superficial homogénea pudo indicar dirección e intensidad uniforme.

3.2. Propiedades Físico-Químicas:

El pH promedio de las muestras fue de 6,6 a 25°C, lo cual es ligeramente ácido y consistente con la disolución de gases atmosféricos como el dióxido de carbono. El pH del agua de lluvia “natural” posee un valor esperado de 5,7 debido a la presencia de ácido carbónico en la atmósfera: dióxido de carbono y agua (Singh & Agrawal, 2008). La desviación del pH del agua del granizo a valores más altos que el agua de lluvia, probablemente estaría indicando un cambio en el equilibrio ácido-base de la química atmosférica, indicando la presencia de iones hidróxido en la solución (Carnicom, 2015a).

El punto de ebullición se determinó en 101,5°C a 1015,3 hPa, un valor ligeramente superior al del agua pura a presión estándar, lo que podría atribuirse a la presencia de sólidos disueltos. En aguas de lluvia muy contaminada se ha detectado 102,5°C como punto de ebullición en USA (Carnicom, 2016). El punto de congelación fue de -0,9°C a 1011 hPa,

 

indicando un descenso crioscópico consistente con la existencia de solutos en la matriz del granizo.

 

 

3.3. Análisis Microscópico de Micropartículas:

Las observaciones microscópicas revelaron la presencia de diversas micropartículas (Figura 7). Las muestras A y B, inicialmente caracterizadas por contener partículas bajo campo claro, mostraron también componentes fluorescentes bajo luz UV ( C y D) confirmaron esta morfología fibrosa y su fluorescencia en las observaciones detalladas. Las dimensiones de estas fibras sintéticas fueron estimadas en 0,5 μm de diámetro y una longitud entre 12 y 20 μm, lo que las clasifica como microplásticos.

 

Figura 8: Observación al microscopio de partículas a 400x en campo claro (1 y 3) y con luz fluorescente a 380-365 nm (2 y 4).

 

 

Estas fibras poliméricas presentan espectros de absorción (picos en 300 nm y 330 nm) y emisión (picos entre 360 nm y 380 nm), indican que podrían corresponder a polímeros plásticos (Poliéster), como se observa en estudios previos (Pelúas et al., 2018). Esto refuerza la hipótesis de la presencia de microplásticos de naturaleza polimérica en el granizo, los

 

cuales fluorescen bajo las longitudes de onda de excitación de 360 nm y 380 nm utilizadas en este estudio.

Para confirmar la naturaleza polimérica y caracterizar estas estructuras, se podrían emplear técnicas como la espectroscopia Raman, la espectroscopia infrarroja con transformada de Fourier (FTIR), la microscopía electrónica de transmisión (TEM) o de barrido (SEM) para obtener detalles morfológicos a mayor resolución, y cromatografía de exclusión por tamaño (SEC) para determinar la distribución de peso molecular de los polímeros.

 

 

3.5. Detección y cuantificación de elementos químicos:

Para conocer la composición elemental de forma cuantitativa en las muestras de granizo (Tabla 1) se realizaron inicialmente análisis con las técnicas ICP-OES y APHA-AWWA-WEF. Con ICP-OES se determinaron azufre como sulfato, sodio, calcio, magnesio, silicio y potasio, y con APHA-AWWA-WEF se determinaron los cloruros, nitratos y fluoruros. Estas técnicas tienen una sensibilidad intermedia, pero se emplearon para hacer un primer sondeo de las muestras. Al observar que la Muestra 3 estaba más diluida que las otras dos, en los componentes principales, como calcio, potasio y sodio, esta muestra se descartó para otros análisis por falta de presupuesto. En un segundo análisis se solicitó la cuantificación de más elementos químicos por ICP-MS para las Muestras 1 y 2 (Tabla 1).

 

 

Tabla 1 Composición química de los granizos analizados.

 

Concentración (mg/l)

                                                                               

Tipo de elemento químico
Elemento químico M1.LA SIESTA M2.ECHEVE M3.VIEYTES
ALUMINIO Al 0,166 0,197 ND metal postransicional
ARSENICO As 0,003 nd ND semimetal
BARIO Ba 0,008 0,002 ND metal alcalino terreo
BORO B 0,22 nd ND metaloide
CALCIO Ca²⁺ 1,35 6,2 0,25 metal alcalino terreo
CROMO Cr nd 0,012 ND metal de transición
ESTRONCIO Sr 0,015 0,005 ND metal alcalino terreo
FLUORUROS F- ND ND 0,12 halógeno
GALIO Ga 0,002 nd ND metal postransicional
MAGNESIO Mg²⁺ 0,180 2,09 ND metal alcalino terreo
NITRATO

NO3

3 2 ND no metal
PLATA Ag 0,036 0,004 ND metal de transición
POTASIO K⁺ 1,81 1,81 0,38 metal alcalino
SILICIO Si⁺ 0,27 0,22 ND semimetal
SODIO Na⁺ 17,9 4,8 0,45 metal alcalino
SULFATO SO₄²⁻ 3 4 ND no metal
YODO I 0,004 nd ND halógeno
ZINC Zn nd 0,038 ND metal de transición

nd no detectado , ND no determinado. En negrita los metales pesados por definición (Witkowska et al., 2021). En cursiva: metales reactivos.

 

El orden de contribución porcentual de cada especie iónica basada en el promedio de las concentraciones en el granizo en estudio fue la siguiente: Na⁺ > Ca²⁺> SO₄²⁻ > NO₃⁻ > K+

> Mg²⁺ > Si⁺ > Al. Los iones más abundantes (Na⁺, Ca²⁺y SO₄²⁻) contribuyeron aproximadamente con un 46 %, 15 % y 14 %, respectivamente del total de elementos cuantificados. La tendencia de los metales, no metales y metaloides (μg/L) fue la siguiente: B

(110) > Ag (21) > Zn (19) > Sr (10) > Cr (6) > Ba (5) > I (2) > As (1,5) > Ga (1). Esta reportado

que el Al, Na+1, sulfatos, nitratos, Ca+2 y Si⁺, los cuales presentan actividad nucleante para formar hielo cuando se encuentran en forma de óxidos y sales (Pruppacher & Klett, 1997; Wex et al, 2014).

Hay pocos trabajos con reportes de la composición química de los granizos en diferentes países del mundo (Li et al., 2018; Santoyo et al., 2002; Samiha et al., 2018; Beal et al., 2021) y es difícil comparar las concentraciones relativas de cada elemento ya que están muy influenciadas por el tipo de ambiente y la actividad antropológica (Tabla 2).

 

 

Tabla 2 Composición química de los granizos analizados en varios países.

 

Concentración (mg/l)
Elemento químico España China Bangladesch Brasil Argentina
Aluminio Al       0,016 0,18
Bario Ba       0,002 0,01
Boro B         0,11
Calcio Ca²⁺   0,45 0,08 0,014 3,78
Cromo Cr       0,001 0,01
Estrocio Sr       0,003 0,01
Magnesio Mg²⁺   0,03 0.050 0,19 1,14
Nitrato

NO3

4 1,84 0,044 0,40 2,50
Plata Ag         0,02
Potasio K⁺   0,46 0,044 0,25 1,81
Sílice Si⁺         0,25
Sodio Na⁺   0,73 0,060 0,07 11,35
Sulfato SO₄²⁻ 17 1.79 0,050 0,10 3,50
Yodo I         0,004
Zinc Zn     0,01 0,02 0,02
Número de muestras   4 15 4 33 2
Referencias   Santoyo 2002 Li 2018 Samiha 2018 Beal 2021 Este trabajo

 

En los estudios de otros países del mundo las especies de sulfato y nitrato son las más abundantes (Tabla 2). Sin embargo, en las muestras analizadas en este estudio de Argentina, los elementos más abundantes son el sodio y el calcio, seguidos por el potasio y el magnesio, los cuales presentan una gran higroscopicidad (Kelly et al., 2007; Sullivan et al., 2009), por lo que podrían en conjunto influir en la formación de CCN y en los INP formando los núcleos de hielo en las nubes (Tang et al., 2016).

 

Si comparamos la composición química de granizo reportada en la triple frontera (Beal et al, 2021), zona cercana a la ciudad de Funes, de donde provienen las muestras analizadas,

 

la mayoría de los elementos detectados están en concentraciones altas en las muestras de Argentina comparadas con las de Brasil. Se observa un aumento en la concentración (en veces) del sodio (x162), sulfatos (x35), aluminio (x11), potasio (x7), cromo (x7), magnesio (x7), nitratos (x6) y estroncio (x3). Otro dato a destacar, es que solo en las muestras de granizo de Argentina se detectó plata y yodo, dos agentes reportados para generar granizo en patentes a nivel mundial (Schaefer,1948). Esta particularidad que poseen los granizos en Argentina podría estar indicando que se ha agregado estos iones de forma deliberada para provocar estos granizos gigantes.

Las actividades de modificación del clima se realizan dispersando partículas de diferentes agentes de siembra en el aire para producir condensación de nubes o núcleos de hielo que dan origen al granizo. El yoduro de plata (AgI) es el agente preferido para estos propósitos porque tiene una estructura cristalina similar a la del hielo, que puede inducir la congelación de agua superenfriada (Schaefer,1948, Ćurić y Janc, 2013). La cantidad de plata encontrada en nuestros análisis de agua de granizo es cercana la permitida por directrices internacionales (NHMRC/NRMMC, 2004) que establecieron una concentración de 0,1 mg/L de Yoduro de Plata como el valor umbral de este compuesto (Fajardo et al, 2016).

Por otro lado, si comparamos la composición de lluvias de zonas cercanas de Brasil (López 2017), vemos que nuestros granizos posen una concentración muy elevada de calcio (x419), sulfatos (x875) y potasio (x905). Estas grandes diferencias en las muestras de granizo de Funes muestran una diferente composición a la generalmente descripta para el granizo y la lluvia de esta región geográfica, pudiendo esto ser una consecuencia de la intervención puntual del clima por parte de la geoingeniería.

Para fines de comparación, se analizó en varios trabajos la composición de la lluvia en zonas con baja y alta contaminación humana. En el agua de lluvia en zonas con muy baja contaminación humana se informa aproximadamente 1 mg/litro para todos los iones disueltos y la contribución de los compuestos metálicos reactivos es una pequeña fracción de ese total (López et al, 2017). En cambio, en la lluvia altamente contaminada contiene a 4 mg/litro de iones disueltos, con aproximadamente el 25% de metales reactivos (Hobbs et al, 2000). Las muestras de granizo analizadas en este estudio de Argentina suman como mínimo 26 mg/L de sales totales, ya que la cuantificación no fue exhaustiva, lo que indica una zona con alta contaminación o de evidente manipulación del clima, con aproximadamente el 53 % de metales reactivos. En los casos citados de agua de lluvia limpia y contaminada, la contribución de los iones metálicos reactivos es bastante pequeña en relación con el total (2-7%), y los iones de SO₄²⁻, NO₃⁻ y Cl-1 son los mayores contribuyentes a los contaminantes (85-87%) (Carmicon, 2005). En cambio, en nuestras muestras de granizo solo el 24 % corresponden a los contaminantes antropomórficos y el 53% de los metales reactivos, que podrían actuar como agentes nucleantes del hielo (CNI), estos podrían proceder de la intervención del clima. Por otro lado, en un estudio de polvillo tomado de muestras de lluvia (post intervención en el cielo por aviones que arrojan estelas químicas) de la localidad de Merlo (San Luis, Argentina) se detectó la presencia de aluminio, arsénico, bario, boro, cobre, cromo, estroncio, galio, magnesio, plata, sílicio y zinc (Bayona, 2025), elementos también detectados en nuestras muestras de granizo de la ciudad de Funes.

La investigación realizada por muchos años por el Instituto Carnicom demuestra niveles inesperados de aluminio, calcio, magnesio, estroncio, potasio, sodio y bario en nieve y granizo (Carnicom, 2015b). Un denominador común entre todos estos elementos es la facilidad de

 

ionización que caracteriza a los elementos de los Grupos I y II de la tabla periódica. Además, se reconoce que uno o más elementos, como aluminio, sodio, azufre, nitrógeno, calcio y sílicio, presentan actividad nucleante cuando se encuentran en forma de óxidos y sales (Pruppacher & Klett 1997; Wex, 2014). Estos elementos presentes en nuestras muestras en alta concentración han provocado seguramente la formación de estos granizos de gran tamaño y de gran permanencia en el tiempo.

En resumen, los principales resultados de los análisis de las muestras de granizo indican que:

  • Las propiedades físico-químicas del granizo (pH, puntos de ebullición y congelación) sugieren una matriz compleja con solutos disueltos.
  • La confirmación visual y espectroscópica de la presencia de microplásticos (posiblemente fibras de poliéster) en el granizo, con dimensiones que oscilan entre 0.5μ de diámetro y 12 a 20μ de longitud.
  • Los elementos más abundantes en las muestras son sodio, calcio, potasio y magnesio, los cuales presentan una gran higroscopicidad, por lo que podrían en conjunto influir en la formación de CCN y en los INP formando los núcleos de hielo en las nubes.

 

4.  Conclusiones:

Los efectos en la economía y en la salud, derivados de la silenciosa y nociva ingeniería del clima en curso, han sido ampliamente estudiados y denunciados durante décadas por físicos, médicos, científicos e investigadores climáticos del mundo. En muchos países se han analizado un gran número de muestras en tierra, aire, agua de lluvia, granizo y nieve, encontrando un alto porcentaje de elementos químicos no habituales, que no se producen en la atmósfera, ni en las actividades industriales, ni provienen de la propia estructura de la Tierra.

Estos resultados refuerzan la importancia de monitorear las precipitaciones atmosféricas como indicadores de la calidad del aire y la contaminación ambiental. La presencia de micropartículas, fibras y elementos químicos tóxicos en el granizo genera interrogantes sobre sus fuentes, su transporte atmosférico y su potencial impacto en el ambiente y en la salud humana.

Este informe sobre la composición del granizo caído en la localidad de Funes en Argentina en el año 2025, es un estudio inicial y exploratorio, con un reducido número de muestras, pero sienta las bases para realizar mayor número de análisis, tanto de granizo, suelos, ríos y agua de lluvia, para confirmar estas tendencias que evidencian un manejo del clima. Estos estudios deberían ser parte de las obligaciones de los organismos gubernamentales y públicos de satisfacer la demanda ciudadana para restablecer la salud de nuestra atmósfera y nuestro planeta. La incapacidad crónica de estos mismos organismos públicos para responder adecuadamente, exige que la rendición de cuentas vaya acompañada de una verificación independiente sin conflicto de intereses.

En estos últimos años, una parte de la ciudanía argentina hemos solicitado Información Pública acerca del origen de los aviones que arrojan estelas químicas y no tuvimos

 

respuestas del ANAC (Administración Nacional de Aviación civil), como también negaron respuestas las Secretarías de Ambiente municipales, provinciales y nacionales.

Este feroz ataque que estamos recibiendo desde nuestros cielos debe ser frenado con urgencia, ya que impacta sobre nuestro ecosistema (aire, agua, tierra, seres vivos y luz solar), el hecho de que el Sol sea “tapado” por las nubes tóxicas que generan las estelas químicas es de suma gravedad. El Sol es nuestra fuente de energía, que estas “nubes” lo tapen afecta procesos fundamentales para la vida, como la fotosíntesis, reacciones metabólicas del cuerpo humano, de animales y microorganismos que dependen de la luz visible y UV, la polinización llevada a cabo por las abejas para que se produzcan luego la fecundación y la fructificación, es decir, afecta directamente a la producción de alimentos.

Es nuestra responsabilidad como seres humanos Soberanos del Territorio Argentino frenar la geoingeniería que se está ejecutando en nuestro espacio aéreo y condenar a los responsables de este aberrante daño dirigido hacia todo el ecosistema.

 

 

Referencias

Bayona, L. (2025) https://archive.org/details/informe-polvillo-lluvia-merlo-final

Beal, M., J.A., Rudke, A.P. et al. (2022). Chemical characterization of PM2.5 from region highly impacted by hailstorms in South America. Environ Sci Pollut Res 29, 5840–5851 https://doi.org/10.1007/s11356-021-15952-6

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Bernal Ayala, A.C., Rowe, A.K., Arena, L.E., Nachlas, W.O (2025) Physical–chemical properties of particles in hailstones from central Argentina, Atmos. Chem. Phys., 25, 7597–7617, https://doi.org/10.5194/acp-25-7597-2025

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